Cuando pensé que nunca saldría del lugar donde me estancó Ivanna, y en el que me había hundido aún más con la inesperada muerte de un símbolo tan importante para mí como Heath Ledger, llegó Joaquín. Poly también era una excusa (gay), pero Joaquín me devolvió la clase de testerona que yo había olvidado apreciar en el otro y querido incorporar en mí, erróneamente, los últimos dos años anteriores. Mucho sexo (de excelencia), poca conexión sentimental (al menos inmediata, y de mi parte); un estilo muy Samánthico que a mí siempre me gustó desarrollar. Creía que había encontrado a una persona igual a mí del sexo opuesto, algo mágico que supuse nunca encontraría. Él fue mi primera historia heterosexual de la cual me enorgullecía luego de mi gran amor Gastón, en aquella (vieja) época de juventud adolescente. No fue recíproca a últimas cuentas, pero tampoco me cortó las alas soñadoras que había perdido en mis últimos enamoramientos. Joaquín era como la piel de Gastón, como mi cerebro en masculino, como la J que me habían prometido a los 15 años en un encuentro de Tarot. Joaquín fue, sobre todo, mi despertar. Despertar de lo gay, despertar de la no-esperanza, despertar de la "infemineidad". En el medio pasé por separaciones familiares, desgarros, muletas, días y días de reposo y depresión. También por reencuentros y desencuentros con mejores amigas, traiciones, abusos, defensa propia y estima personal, entre otras cosas. Descubrí quiénes estaban y quiénes no, aprendí sobre limitaciones, dependencia, y vueltas a empezar. Dejé de saber únicamente lo que no quería, sino que marqué qué quiero en realidad. Si lo sigo analizando, desperté también gracias a mi papá, que sobrecargó mi pierna derecha provocándome el deber de volverme a levantar. Aprendí a valorar la salud, la familia, mi propio bienestar. Por primera vez comencé a valorar la vida y mis deseos, que siempre fueron cantar. Cantar de verdad. El canto me dio la luz que necesitaba. Y atrajo a la vida misma. No es fácil sentirse bien. No me dieron tiempo para tener esas charlas con mis propios pensamientos, para buscar la paz, la claridad, el análisis corazonal que necesitaba. Escuché todas las voces. Y me ganó el miedo, una cobardía que desconocía a ese nivel de conciencia. Joaquín me dio muchísimo más que sólo un despertar heterosexual. Él me brindó el fruto de esa heterosexualidad y yo elegí el camino del no-esfuerzo. Creo que fue el único gran error de mi vida. Conocí una caída que nunca antes había atravesado. Comprobé que ése es - realmente - el peor de los dolores. Pero yo había jurado hacerlo valer. Y esta vez, tampoco me fue fácil no sentirme bien. Isabella León inevitablemente tuvo que nacer en mí, y trajo su pan de positivismo, esperanza, paz y bienestar bajo su brazo. Me siento mágica y muy especial, pero es exhaustivo a veces estar en mi lugar. Laboralmente fui muy bien reconocida, pero también lloré mucho, y tuve que reinventarme de cero. Nunca me voy a olvidar la tarde en que Pedro fue testigo de mi llanto inexplicable. Mis compañeros de trabajo lo han sido todo. Mis amigos, mis sonrisas, mis enojos, mis planteos, mis superaciones. Si tengo que decir la verdad, los amo con todo mi corazón. Me uní a mis padres, a mi abuela, a mis animales. Tengo finalmente mi gato negro, mis extensiones, y entre otras muchas cosas, hoy sí me miro en el espejo y lo puedo ver: quién fui, quién soy, quién quiero ser, y que de mí depende. Llegué a este lugar gracias a todo lo que viví por mí y por las personas con las que me crucé hasta este día de mi vida. Aspectos a considerar, modelos a evitar. Capítulos finalmente cerrados, fuerza interior consolidada, y lo positivo de cada minuto en el que sigo respirando y que "puedo ver un camino que me invita a seguir".
2008, te termino en paz.
Hasta la próxima!
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1 comentario:
Querida Amiga
Que bueno leer acerca de tu historia en el año que pasó, tuvo tantas cosas no? digo, cuantas cosas, cuantos renaceres en la vida cotidiana puenen entrar en 365 días...
Y bueno, como siempre decimos, hay que ir para adelante, y a veces esos cambios cuestan, pero a la larga las cosas se acomodan para bien.
Feliz 2009, y a ver cuando venis a La Plata eh!!
Besos
Hernán
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